En qué orden usarlas
Primero las calorías diarias, que es la base de todo lo demás. Si quieres perder grasa, después el déficit, que toma esa cifra y te dice cuánto recortar y a qué ritmo. Los macros van al final: reparten las calorías que ya tienes decididas. El IMC va por libre: sitúa tu peso frente a tu altura, y poco más.
Lo que ninguna calculadora puede hacer
Saber cuánto comes de verdad. Todas estas cuentas dan una cifra objetivo; la diferencia entre perder peso o no está en compararla cada día con lo que entra, y ahí es donde casi todo el mundo falla por estimar a ojo. Para eso está la app: una foto del plato, los gramos corregidos si hace falta, y el día comparado con tu objetivo. Y para saber cuánto tienen los platos de aquí, la tabla de calorías de platos españoles.